domingo, 5 de marzo de 2017

Viajar en el tiempo...


Dicen que no se puede viajar al pasado, pero lo cierto es que cuando observas fotos de tiempos anteriores es como sumergirte en esos momentos que viviste, recordar qué sentías, qué pensabas y en la mayoría de los casos añoras; admiras lo que estabas viviendo porque siempre fotografiamos aquello que nos gusta, momentos que por una cosa u otra eran especiales.

Al igual que viajas en el tiempo cuando escuchas canciones que ya escuchaste en el pasado y que te recuerdan a personas, a instantes que han significado algo importante para ti; melodías que te han hecho disfrutar de un agradable baile; que te han acompañado en un viaje, o que simplemente las escuchaste por primera vez y pensaste: me encanta.

Lo mismo se podría decir de los olores, esos que nos recuerdan a alguien, o a otro hogar tal vez, a otra ciudad…en definitiva son esas sensaciones que sentimos a través de los sentidos, las que se quedan almacenadas en nuestra memoria y que volvemos en cierto modo a revivirlas en el presente.

Pasear por las calles de una ciudad y tener esa especie de “deja vu” que te trae a la mente las sensaciones que tenías al pasear meses o años atrás por otra totalmente distinta; es, se podría decir, algo mágico, cómo nuestro cerebro nos permite revivir esos pedacitos de nuestro pasado.
Y esos recuerdos te hacen reflexionar sobre aquello que has vivido, y que han dado como fruto la persona que eres ahora.


Por los viajes en el tiempo…






jueves, 18 de agosto de 2016

Riconcitos de Miami II


La primera vez que vi este puerto y esta zona de Miami, conocida como Coconut Grove, me acordé de Málaga, Puerto Marina... fue como un flash-back; ver sus edificios cercanos al pequeño puerto, lleno de barquitos, de palmeras, y bajar una pequeña cuesta para llegar al lugar (cosa inusual en Miami, ciudad plana donde las haya); me recordó muchísimo a esos rincones de España.

Y descubrí uno de los atardeceres más bonitos de Miami.http://unachicadealdea.blogspot.com/2016/06/atardeceres.html 

Además, Coconut Grove es un barrio que cuenta con una zona de tiendas y restaurantes variados; junto con un centro comercial llamado CocoWalk, haciéndola un área llena de vida y de color, no sólo por su densa vegetación, sino por su especie de casetas-kiosco y su coloreada decoración.












domingo, 17 de julio de 2016

Rinconcitos de Miami

 Porque en Miami no todo son playas, al sur del Miami Dade County, se encuentra una especie de pueblo inglés (por la arquitectura de sus casas) en medio de lo que parece una selva o jardín botánico. El llamado Cauley Square, ofrece desde una tetería, al más puro estilo británico; al estudio de un pintor, o una tienda esotérica; una estatua de un cristo o la de la figura de una mujer hecha con ramas y restos de los árboles.












10 minutos más al sur, se encuentra el Redland Market Village, un mercadillo donde encuentras todo tipo de verduras, frutas, zapatos, ropa, y puestos de comida, sobre todo mexicana, todo a un precio no-miamense y por tanto, muy asequible. Es como introducirse en un barrio latinoamericano, donde puedes, desde comerte unos tacos muy picantes, a bailar una ranchera cantada por mariachis.








jueves, 7 de julio de 2016

Lo que no se dice...

Hoy, leía una post acerca de la parte "mala" del que hace de su vida un ir  y venir de lugares; de lo que llamaríamos "un culillo de mal asiento" .  Y reflejaba la parte no tan "nice" de vivir hoy aquí y dentro de "X" tiempo allí, y dentro de otro "X" más para allá. 

Lo que no se dice cuando uno lleva vida de nómada son los momentos difíciles, extraños o chocantes que vives cuando llegas a un lugar nuevo, cuando estás tú, allí, sólo, sin conocer a nadie; cuando te vas a dormir en una cama nueva y en una habitación que no huele a tu habitación de siempre; cuando comienzas a vivir otra vez con unos desconocidos que con el tiempo se convertirán en tus nuevos amigos o compañeros; cuando sales a la calle y te pierdes y cuando te das cuenta, has pasado 4 veces por el mismo lugar...Cuando no tienes al lado a una persona de confianza, a la que le puedas contar todo lo que te ha pasado en ese día, cómo te sientes, o que simplemente, te de un abrazo; porque los comienzos, son a la vez que sorprendentes por la novedad, difíciles, por el empezar de cero una vez más.

Y cuando vuelves al que se supone que es tu hogar, los primeros días todo te sabe bien, todo te hace ilusión: ver a tu familia, amigos de siempre, pasear por las calles donde solías caminar; oír al vecino, escuchar el ruido de tu coche, conducir, comer; salir a los mismos sitios de siempre; y ver como nada ha cambiado. 

Es una sensación de que todo sigue inmóvil, sigue ahí, pero tú ya no eres el mismo; cada vez que atraviesas una nueva barrera cultural, cada vez que te adaptas a otro lugar; cada vez que conoces a otra gente; tus ideas van cambiando. 

Y pasado un tiempo, te vuelve a picar el gusanillo, y vuelves a preguntarte: ¿Y cómo será vivir en aquel lugar? E inicias la aventura del nunca acabar. 

Pero quizás llegue un día en que la añoranza y la necesidad de sentirte seguro y rodeado de gente que te quiere, haga que ese sentimiento se atenúe poco a poco, y busque esa parte de carencia que no se ve y que no se dice de la vida viajera. 






jueves, 30 de junio de 2016

Sorpresas te da la vida

Como decía la canción, "la vida te da sorpresas". Y sobre todo te das cuenta de esas sorpresas cuando pasa el tiempo y ves donde estás ahora, qué sientes y qué piensas ahora, quien te rodea, y quien está ahí a pesar de la distancia.

Como persona viajera que soy, cada vez que me he encontrado en un lugar nuevo, me he hecho la misma pregunta: ¿Quién te iba a decir a ti hace un año que hoy estarías en este lugar?, llamémosle Italia, llamémosle Huelva, llamémosle Irlanda, llamémosle Rumania, llamémosle Miami, llamémosle España.

Y nadie, nadie me lo hubiera dicho; y si me lo hubieran dicho, no me lo hubiera creído. Adoro esas sorpresas de la vida, esos cambios inesperados, aunque no todos sean estupendos, los habrá más o menos gratos.

Y en ese recorrido de sorpresas, veo como las circunstancias de la vida hacen que te vayas modelando; que vayas cambiando ciertas ideas, ciertas formas de pensar; que pases de querer una cosa a querer otra. Que aunque tu esencia sea la misma, van cambiando los sentimientos, va cambiando la forma en la que percibimos a los demás; cambian tus necesidades y tus prioridades.

Te das cuenta de que en cierto modo no eres la misma persona, y te sorprende ver esos contrastes que han ocurrido dentro de ti. Y me alegra cambiar, porque siento que he aprendido una lección nueva y que con ésta sé un poquito más de este juego que es la vida.



lunes, 13 de junio de 2016

Atardeceres...


Se podría decir que los atardeceres son la parte con más encanto del día, la unión del día y de la noche, el paso del bullicio a la serenidad. La fusión de la luz con la oscuridad.

Adoro haber tenido la oportunidad de contemplar distintos atardeceres en lugares muy diversos; y observar uno nuevo y ver cómo me recuerda a aquel del puerto pequeño de Cork o Kinsale, o al puente del antiguo puerto de Venecia con sus vigas de madera.

Ver los edificios al fondo y divisar la imagen de Málaga, y sentirte un poco más cerca de esos lugares a los que sientes que pertenece una parte de ti. 

Me encanta poder recorrerlos en bici y recordar aquellos paseos; sentir la sensación de que el tiempo no ha pasado y de que parece que fue ayer cuando recorría las calles de esos lugares que en su día fueron nuevos para mi. 








Por muchos atardeceres más...